En la clase de Historia de la comunicación, nos mandaron a realizar una publicación de una palabra clave de una de las exposiciones que hicimos, yo escogí la palabra: Sustancias.
En la época de Descartes, ya se había empleado mucho esta palabra de modo filosófico y metafísico, gracias a Sócrates, Platón, Aristóteles, etc. Pero me quiero basar principalmente en el punto de vista del gran Descartes. Su punto de partida metafísico, al igual que Pascal, se basaba mucho en el pensamiento, tanto, que Descartes decía que lo único que podía asegurar confiadamente, era que estaba pensando, era lo único que él creía que podía afirmar con certeza. Si estaba pensando, era una cosa pensante, y como cosa pensante, podía amar, odiar, querer, no querer, gustar, imaginar, emocionarse, etc. Y eso lo llevaba a ser un humano, pero ¿qué es un humano? Pues es una sustancia, así que Descartes dividió la palabra sustancia en dos. Según él, existen dos tipos de sustancias, la primera es la infinita, que no fue creada por nadie, que siempre existió, existe y existirá, que debe tener características divinas, que es independiente y no necesita otras sustancias para existir, y que es poderosa. Y la segunda es la sustancia finita, la que necesita de la infinita para existir, pero al existir, ya es independiente, aunque tiene fin.
De esta manera llega Descartes al descubrimiento de Dios, sustancia infinita, todopoderosa, independiente y divina, que crea a las demás sustancias, aunque no las necesita para existir, que puede influir en el pensamiento de las sustancias finitas, los humanos, pero que no los obliga a nada y les da libertad para vivir independientes, pero son sustancias finitas.