jueves, 25 de octubre de 2012

La felicidad

¿Dónde está? ¿Cómo se consigue? Alguien que me diga como carajos conseguirla, porque todos andan buscándola en cualquier tipo de actividades y cosas, pero nadie la encuentra. Una tal "felicidad", ¿acaso creerá que estamos jugando al escondite con ella? Pues parece que después de haber contado hasta 100, nadie la ha podido encontrar aún.

Bueno, dejémonos de tonterías. La felicidad es difícil de alcanzar porque siempre la estamos buscando donde no es; además vivimos en una sociedad que nos engaña en todo momento, aprovechándose de los sentidos humanos, que son tan fácilmente convincentes y engañados. Eso de que todo entra por los ojos, es cierto; pero yo diría que todo entra por los sentidos en sí. La sociedad nos vende modelos perfectos y nosotros que vemos maniquíes con la mejor ropa, nos embobamos y ensañamos en conseguirla, pensando que cuando la obtengamos seremos felices. Pero ¡oh! Vaya sorpresa. Allí no estaba la felicidad.

Cuando olemos un perfume muy agradable, pensamos que comprándolo estaremos a la moda, seremos "mejores que otros", efectivamente lo compramos, pero ¡hey! Otra sorpresa, allí no está la felicidad. ¿Estará entonces en la mejor comida? NO. ¿En las mejores melodías? NO. ¿En el mejor sexo? NO. Nuestros sentidos nos engañan, nos traicionan, confundimos placer con felicidad; el placer es pasajero, la felicidad es algo que no se agota. Pero ¿por qué se esconde tanto de nosotros? No se esconde, simplemente nosotros no la buscamos, está en algo que tal vez pocos se lo imaginan, por eso tan pocos son felices. Pues la felicidad está en el servir.

Rico no es quien más tiene, rico es quien menos necesita. Cuando tenemos el último computador, la mejor camisa, el último celular o tableta, ¿acaso allí alcanzamos la plena felicidad? Pues no. Alcanzamos un placer, que pasa; la rutina arrastra con cualquier rastro de placer en las cosas cotidianas, menos en el servir a los demás. Hacer felices a los demás, nos llena a nosotros mismos de felicidad; sin necesidad de un carro último modelo, del último computador Mac, sin la mejor ropa... Se puede ser feliz verdaderamente. 

Pero a la sociedad eso le parece extraño. ¿Servir a los demás? Ahora sí que se enloqueció este bobo. Pues este bobo lo dice no porque hizo una investigación a fondo, no porque se devoró libros enteros... No. Este bobo lo dice, porque ya conoce esa tal felicidad, y porque conozco a otros que también la encontraron.  La felicidad no está en el rostro. Sé de muchos que aparentan estar felices siempre, pero están más vacíos que un pozo sin agua; está dentro de sí, en el alma. Arriésgate a servir con verdadero amor a los demás, solo así conocerás a esa señora tan desconocida, la felicidad.

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