sábado, 13 de octubre de 2012

Ricardo Gabrielli, un genio detrás de cámaras

Acaba de pasar en mi universidad la "Semana Escaleta". Semana en la cual hay una serie de charlas y foros cada día, relacionados con temas importantes que todo comunicador debe saber. Hubo charlas que cautivaron mi atención, pero ninguna como el conversatorio con el director del Capo, Ricardo Gabrielli.

Desde el momento en el que llegó, demostró gran tranquilidad y confianza, además de interés por escucharnos e intercambiar conocimientos. Siempre estuvo dispuesto a responder todo tipo de preguntas y repetía seguidamente que lo aprovecháramos, que despejáramos todas las dudas y preguntáramos lo que siempre quisimos saber del mundo audiovisual. Una gran persona, pero ante todo, humilde y confiable.

Nos habló de cómo se deben tratar los actores, la producción, los camarógrafos, y hasta los del tinto. Siempre recalcó mucho la "bacanería". Preguntaba mucho: "¿Qué clase de directores son ustedes? ¿El dictador? ¿El montador? ¿El que se la deja montar? ¿El todopoderoso?" Para él, el director perfecto es "El bacán", que inspire confianza, que refleje saber lo que hace, que sea amigable pero sin ser atrevido, que sepa liderar y hacerse respetar en el set por todos, sin ser dictador ni inspirar miedo; ser agradecido hasta con el que haga el trabajo más insignificante, porque todos lo están ayudando; ser amigo de los actores, ganarse su plena confianza, para que cuando tenga que pedirles algo difícil, lo hagan sin problemas.

Hay que ser muy inquietos, no esperar a que lleguen trabajos o tareas para la universidad, hay que crear todos los días, grabar todos los días, dirigir todos los días, producir, imaginar, crear, innovar todos los días. También hay que ser muy inteligente y saber aprovechar todo, pensar en todo. Nunca rendirse y, como lo dice Gabrielli, "atacar" todo. 

Nos contaba que la primer producción que estaba dirigiendo, fue un sueño, pero un reto enorme para él. Decía que pareciera como si todo lo que hubiera aprendido en sus estudios se hubiese esfumado, pero que la solución a todo lo nuevo y desconocido es "atacarlo de frente". Si no sabemos algo, debemos actuar como si lo supiéramos, inspirar confianza en los actores y demás trabajadores. Que sepan que tienen un buen director al frente, que sabe lo que hace. Saber responder miles de preguntas todo el día. Es muy importante saber describir lo que se quiere, no demostrar qué se quiere, porque no somos actores, somos directores. Hay que saber de todo. Innovar y crear guiones buenos, pero sin aferrarse a ellos de manera obsesiva, porque en ocasiones los podemos cambiar en medio de las grabaciones. Saber escuchar y aceptar sugerencias de los demás, pero sin perder el criterio propio.

Decía que si todos sus trabajos tenían algo en particular que los unía, es porque él les a impuesto su marca Ricardo Gabrielli a todos, así mismo debemos hacerlo nosotros.

Gran director, gran productor, gran profesional, pero lo más importante, gran persona.


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