sábado, 23 de febrero de 2013

"Requiem por un sueño" ¿Estoy drogado?

Interesantes planos y, aunque sencillos efectos (año 2000), muy profesionales. Esta película está, en términos generales, muy bien lograda. Me llamó la atención el uso de la división en la pantalla para tener dos tomas a la vez. Es algo que en cine no se ve mucho y es un recurso bastante creativo del señor Darren Aronofsky para explicar lo que pasa sin tener que estar cortando seguidamente las tomas.

Pero vamos a lo que nos interesa, y que sin duda es importante en este producto: El sonido. Debo ser sincero y admito que en algunos momentos pensé que enloquecería, hasta pensaba que el que estaba drogado era yo. Pero hablemos de eso después. Arranquemos analizando la canción que repetidas veces sonó en la película y que se convirtió en insignia de la misma. Es la canción de apertura. Es muy dramática y sus violines son nostálgicamente atrayentes. Sin duda le he escuchado en muchos videos, especialmente caseros, de esos que montan en Youtube.com. Y al escucharla en este largometraje, me dí cuenta de su procedencia. La verdad es que le queda bastante bien.

La sonorización en general es muy buena, y a pesar del año, pienso que en la parte de sonido, el séptimo arte ya estaba muy avanzado. Sonidos como el craquear de los dientes de Sara Goldfarb, el bombillo que suena misteriosamente en una de sus muy extravagantes "trabas", los sonidos del televisor: "¡Sí, sí, apasionate, sí, sí, apasionate...", teléfonos, los sonidos delirantes de los poderosos viajes que se metían Harry Goldfarb, Marion Silver, Tyrone, y Sara Goldfarb. En resumen, los efectos están muy bien realizados y no desentonan con la imagen, ni con los momentos. Están bien combinados y camuflados con la imagen.

La musicalización no es algo del otro mundo. Es sencilla, en varias ocasiones escuché la canción que sonó al comienzo y en momentos de drama sonaban deliberadas notas de algún sintetizador, que en realidad, sí le daban más profundidad al momento. Como cuando Harry, en un baño, con su brazo devastado, llama a Marion y le dice que ese día volverá. 

Básicamente, la música juega un papel importante en la historia, lo desempeña bien y fue empleada adecuadamente. Tampoco desafina, no realza mucho su importancia, dejando que la imagen se fusione efectivamente con ella y se cree un buen producto.

Hubo un momento en especial en el que pensé que enloquecería, y es cuando le están haciendo una especia de descargas eléctricas a la madre de Harry, mientras él es llevado vertiginosamente en una camilla para que su brazo sea amputado, al mismo tiempo en que Marion estaba en plena orgía y mientras Tyrone trabajaba "como negro" en la cárcel. Van pasando casi en ráfaga todas las tomas de las distintas escenas cada vez más rápido y provocando una tensión casi diabólica. En esos momentos está sonando una canción de fondo que hace que se ericen los pelos de cualquiera y se unen al unísono los sonidos de los diferentes momentos: La sierra, los gritos de Sara, los abucheos de los pervertidos que observan a Marion, los insultos que el guardia le hace a Tyrone, las descargas eléctricas, los orgasmos, las ansias, "¿puede verme?¿Puede oírme?.. Apto para trabajar", "uno, dos... Descarga", "Todos los de Nueva York son unos tontos", etc... Es una carga sonora abrumadora y delirante. En ese momento pensé que vomitaría con Tyrone. 

El final es tormentoso y nostálgico. Y mientras la cámara se va alejando de Harry, acostado en una camilla y sin su brazo, empieza a sonar de nuevo la canción que inagura la película. Es un momento bastante triste y bien transmitido. 

Mis aplausos y respetos para todo el equipo de "Requiem por un sueño" y para Darren Aronofsky. 



Sebastián Arcila Reinosa.
Comunicación Audiovisual y Multimedios. II Semestre. Lenguaje Sonoro.
Fundación Universitaria del Área Andina. 
2013.



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