Resumamos esto: ¡Largometraje exquisito! Todo el tiempo estuve sumergido en la película, no quería perderme ni el más mínimo detalle, y es que está llena de detalles.
Hay mucho de qué hablar acerca de esta gran obra de Alejandro Amenábar, pero solo encuentro cosas positivas, empezando por el casting... ¡Fabuloso! Qué bien caracterizada estuvo Grace por Nicole Kidman, y la felicitación va para todos. Los niños, geniales, los criados, perfectos...
En términos audiovisuales, personalmente creo que esta es una obra maestra, y en términos sonoros, es una magnífica producción, pues en toda la duración de la película no me desconcentré ni un poco, nunca me exterioricé de la narrativa, todo lo contrario, cada vez me hundía más y más en ella. En gran parte, este resultado se debe a una excelente producción sonora, que a diferencia de otras películas que he visto, se encarga de compenetrarnos en la trama muy fuertemente, a medida que pasan las acciones.
Una combinación perfecta es lo que se logra en este producto, pues el sonido y la imagen se fusionan armoniosamente en todo momento, lo que hace de este, un largometraje sin mancha y ameno, aunque con grandes cargas de suspenso.
Están muy remarcados los violines en varias partes de la película, violines que con sus notas nos producen gran sentimiento, o gran suspenso, como cuando Víctor le toca la cara a Nicolas, este se pone a gritar como loco llamando a su madre, ella alertada sale corriendo para socorrerlo, en todo ese apogeo hay unos violines que nos meten tanto en el momento, que pareciera como si nosotros tuviéramos algo que ver allí. Cuando Anne posee a la Vieja, que tiene puesto el vestido con que la niña haría su primera Comunión, los violines suenan estrepitosamente y hacen que cualquiera se contraiga al ver cómo Grace quiere arrancarle la cabeza a esta Vieja que "desapareció" a su hija.
También el piano es un instrumento fundamental, y no lo digo solo porque había uno en el salón de música de la gran casa, sino porque también es empleado en la musicalización de la obra. Como cuando Grace le dice a su marido que ella lo amaba, que eso era suficiente para ella, este hombre se pone a llorar y el piano triste hace que ese sentimiento se transmita perfectamente al espectador al punto de erizarse. También este magno instrumento acompaña el diálogo entre Bertha Mills y Grace cuando hablan de la mudez de Lydia, haciendo de este un momento importante.
Los efectos sonoros son estupendos: El techo crujiendo, las voces de los "intrusos", los sonidos inefables que nos anunciaban que algo extraño está por suceder, los llantos, los pasos y hasta los escopetazos inútiles que le quiso dar Grace a la señora Mills. Todo encaja perfectamente y no eleva la atención que va aumentando proporcionalmente con el tiempo de la película.
Ya había visto este audiovisual, pero estaba muy niño y lo único que me produjo fue un insomnio acompañado de terror psicótico, donde todo los ruidos que sonaban en mi casa de noche eran intrusos o peor aún, fantasmas que nos querían sacar como fuera de la casa. Pero esta vez, esta película me produjo una gran admiración y satisfacción. Me parece un producto fenomenal y muy recursivo... Pocos actores, pocas locaciones, muchas emociones, muchas reflexiones.
Felicito a Alejandro Amenábar por este gran producto y a todo su equipo técnico y actoral. Gracias por brindarnos un grato momento lleno de emociones bien transmitidas sonora y visualmente.
Sebastián Arcila Reinosa.
Comunicación Audiovisual y Multimedios. II Semestre. Lenguaje Sonoro.
Fundación Universitaria del Área Andina.
2013.
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