martes, 5 de marzo de 2013

De los siete demonios de Haití

Todo iba bien en la historia de Haití, todo, hasta que llegó su primer demonio, España. Este es un demonio que cambió su historia para siempre, pues “destapó la tapa” de lo que sería una olla llena de amargos acontecimientos que, a la fuerza, esta isla caribeña tendría que consumir.

Un predicador evangelista, Pat Roberson, asegura que Haití está como está, porque tienen un pacto con el diablo. Los locutores del radiodocumental “Los siete demonios de Haití”, muy hipócritamente, que se deduce por su tono de voz tintado de burla, tergiversan esta información asegurando que los demonios de Haití, no son espirituales, más bien son reales, tienen distinto rostro al que se imagina este predicador. 

Tal vez, todo hubiese sido mejor para Haití, si nunca hubiera llegado España, porque con su llegada, Haití fue sometida a una fuerte esclavitud, tanto, que al llegar las tropas españolas habían 500.000 indígenas, 20 años después, solo quedaban 30,000, 50 años más tarde, ni uno. Cifras alarmantes que describen implícitamente un primer y fulminante golpe que acabó con la población entera de la isla, todo por la sed de riquezas y conquista española. Esta es una gran desgracia, injusta además, pues estos indígenas pacíficos no tenían problema alguno con nadie, de hecho, desconocían completamente la existencia de seres humanos distintos a ellos, menos esperaban que fueran de otro color. Vaya sorpresa cuando sus inesperados visitantes, creyéndose superiores, llegaron arrasando con todo a su paso. Un total infortunio.

En el radiodocumental, se recrea de manera auditiva un ambiente que hace volar la imaginación: Caballos galopando, flautas indígenas, gritos y espadazos al aire. Estos efectos sonoros, juegan un importantísimo papel en la expresión sonora, pues mezclados con la voz dramática de los locutores y la música indígena primitiva, recrean un paisaje sonoro donde vemos la historia mientras nos la cuentan. Encontramos en nuestro inconsciente una idea lastimosa, pesarosa, alentada por una producción muy seria, que sin ser fantasiosa, nos transmite la historia de aquella triste llegada española a la isla de Haití. Cumpliendo la función de encontrar la idea interior en el inconsciente. Esto se describe mejor en el texto “El ensueño y la radio” de Gaston Bachelard. Proceso que se repite a lo largo del radiodocumental.

Francia, segundo demonio haitiano, llega para espantar al primer demonio, pero implantar un sistema de esclavitud aún peor, pues es tortuoso. Traen negros africanos a la isla, que tienen una vida útil de cinco años en las plantaciones de azúcar, morían rápidamente y por montones, para ser reemplazados por otros. De nuevo, hipócritamente, los locutores se encargan de hacer que el himno de Francia suene irónico, junto con su idealismo de libertad e igualdad, recordando que los librepensadores decían que dichos negros eran como animales, solo servían para servir, pues “no tenían alma”. Pero a raíz de este sometimiento, Haití pone su grito libertario en alto, rebelándose contra el ejército de Napoleón y triunfando, conviertiéndose en el primer país que da su grito de independencia, aunque un grito mudo, pues nadie le prestó atención.

Esto va muy bien acompañado por efectos sonoros, como látigos y gritos, también trompetas que anuncian la libertad de los negros y gritos primitivos que anuncian la victoria, además del himno de Francia que le da un increíble tinte irónico a la narración. Se logra muy bien la expresión sonora a partir de sus tres sistemas. Y se repite la sensación interior manejada por Bachelard.

A pesar de que la independencia Haitiana no tuvo acogida por parte de Europa, Haití empezó a gobernarse y hasta se distribuyeron las tierras entre los antiguos esclavos. Tercer demonio, Europa, que unida a Francia, declaró que Haití debía pagar la extravagante e injusta suma de 21,700 MILLONES de dólares actuales, por “daños de guerra”. Esto fue un balde de agua helada que cayó sobre la naciente patria, la cual pasó a ser dirigida por gobernantes europeos, que destinaban pequeñas sumas de dinero para pagar la injusta deuda, así, tendrían a Haití bajo su poder por muy largo rato.

El fascinante efecto sonoro de monedas cayendo, mientras la locutora pronuncia la abominable cifra a pagar por Haití, cumplen una función comunicativa y expresiva impresionante, y la resalto porque me impacto bastante. Sin embargo, está bien manejado el sistema expresivo del lenguaje sonoro, desde el momento en que se dice casi con orgullo que Haití empezaba a gobernarse, hasta que cae el terrible tercer demonio sobre Haití. 

Llega el cuarto demonio, Estados Unidos, que con gran astucia, paga la deuda de Haití, regalándole una peor, pues los intereses de usura eran impagables... De nuevo Haití se vio marginada ante la deuda y Estados Unidos se instauró en la isla, con la excusa de que estos negros eran incapaces de gobernarse y nunca saldrían adelante.

La voz del Estadounidense es genial, pues evoca una hipocresía desgarradora, como si los negros fueran inferiores. También el manejo del himno al principio del cuarto demonio está bien empleado, pues siempre se hace mucho hincapié en la ironía. Trayendo a colación los arquetipos de Bachelard, pues no tienen que ser descriptivos para mostrarnos la idea de ironía en el sonido.

Fracua Duvalier, quinto demonio de Haití. Médico asesino que asumió, impulsado por Estados Unidos, la presidencia de la isla. Responsable de 30,000 asesinatos y atrocidades incontables. Creador de los Ton Ton Makut. Toda su dinastía fue un plagio inmerecido para Haití, cuando su hijo llegó a Francia, fue recibido como un rey junto con su familia. Por primera vez, se hicieron elecciones democráticas en el azotado territorio de Haití.

Todo este relato es igualmente manejado a nivel audible, pues se ponen las voces de los dictadores, acompañadas de gritos y musicalización que trae una idea de destrucción, de pena. Manejando así los arquetipos de Bachelard y los sistemas expresivos del lenguaje sonoro, todo esto conjuntado perfectamente, recreando la historia en la imaginación, en la interioridad, en el inconsciente, donde según Bachelard, está la fantasía. 

Jean Betrán Aristid, fue manipulado por Estados Unidos, conviertiéndose en el sexto demonio Haitiano, pues le dio paso a un gobernante gringo, quien volvió a someter la isla a una dictadura. Después del regreso de Aristid a la presidencia, y “entrenado” por Estados Unidos, se dedicó a seguir el trabajo sucio del antiguo gobernador, quien permitió el apropiamiento de las tropas Estadounidenses en territorio Haitiano.

Voces de los dictadores, sonidos de personas como reclamando y ambientación con la música muy adecuada, propician un buen paisaje sonoro de los acontecimientos históricos e insufribles por los que pasó Haití. 

el séptimo demonio, el Fondo Monetario Internacional, que obligó a Haití a abrirse al libre mercado eliminando el apoyo a la producción nacional. Prácticamente, entrando en una quiebra, Haití se vio asolado por este sistema. 

De nuevo, acentos profundos sonoros, realizados por la música, las voces dramáticas de los locutores y los efectos sonoros se mezclan perfectamente dando un ambiente de tortura, de cansancio y provocando una impresión dolorosa y pesarosa hacia la Isla. Esto renueva la idea de Bachelard y causa admiración hacia la expresividad del lenguaje sonoro empleado en este radiodocumental, que además nos deja en suspneso, pues parece que a Haití podría llegar un octavo demonio por causa del terremoto.


Sebastián Arcila Reinosa.
II Semestre. Lenguaje Sonoro.
Comunicación Audiovisual y Multimedios.
Fundación Universitaria del Área Andina.









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