domingo, 17 de marzo de 2013

Tesis, vivida en carne propia.

Ganadora de un premio Goya al mejor sonido en el año 1996, y además a la mejor película, Tesis se convierte en uno de los productos más  fenomenales del buen director Alejandro Amenábar.

Desde el comienzo es una película interesante, y sonoramente, aún más. Empieza solo la voz del encargado del tren hablando sin efectos sonoros y con la pantalla en negro, cuando esta  empieza a atenuarse, también, progresivamente se va incorporando una reverberación a la voz del hombre, además se le da el efecto de parlante de tren. Muy interesante.

Toda la película maneja un buen nivel de tensión, manteniendo atento al espectador, y es impresionante cómo esto se logra de dos formas, con una música adecuada y con un silencio prolongado. La música es  adecuada porque no exterioriza de la película a quien la ve, se une bien con lo que se ve en pantalla y conjuntamente hacen una buena transmisión del mensaje, que en este caso es un mensaje de tensión, logrando que el receptor responda sintiéndola y adentrándose en la historia.


No se debe confundir esta tensión con el terror, pues no es una película de terror, es más bien de drama y suspenso. Ahora, los silencios. Logran una tensión muy profunda, unidos también a la imagen. 

Los efectos sonoros se deben elogiar aquí, también la musicalización. Los primeros son muy importantes, un ejemplo de ello es cuando Ángela entra en la sala de cine donde se encontraba su profesor de tesis ya muerto después de ver la muy aterradora película, en esos momentos se escuchan solo los pasos de la mujer y el sonido que acompaña la imagen dañada proyectada en la sala, personalmente, pensé que en cualquier momento el profesor saltaría y me daría un buen susto... Nada, estaba muerto en verdad, tal parece que por un ataque de asma, pero lo que me hizo pensar lo anterior, fue el sonido y la imagen que estaba recibiendo en ese momento, pues creaban un entorno muy dramático y lleno de suspenso, que se hacía tensionante a cada paso que se oía de Ángela.



El sonido de la película que veían Chema y Ángela es desgarrador, los gritos, golpes, cuchillazos y disparos emitidos por el televisor son penetrantes. Este sonido se reproduce varias veces en el largometraje, pues Ángela lo graba y lo oye algunas veces. También el efecto de las voces en el teléfono es muy bueno, como cuando el profesor Castro está escuchando la conversación entre Chema y Ángela. Varios efectos sonoros están muy bien empleados a lo largo de la película.

Ahora, la musicalización no se queda atrás de ningún modo. Los violines y el piano están presentes en muchas ocasiones pero siempre cumpliendo la labor ya explicada, el tensionar, el poner en suspenso, en drama al espectador. Como en la escena citada anteriormente, allí están presentes los violines. El piano en la persecución inicial entre Bosco y Ángela, etc. 


Hay una escena en especial que me gustó mucho, es de las primeras, cuando Chema y Ángela están cada uno escuchando música con audífonos, Ángela lo mira desde otra mesa y él se incorpora para ir hacia ella, él escucha rock pesado y ella música clásica, Alejandro Amenábar juega entre dos planos subjetivos, el de ella viendo cómo viene Chema y el de él aproximándose, cada que cambia de plano, cambia de música, con el rock, pareciera que la fuera a matar, con la clásica, se ve ridículo y gracioso, pues la situación no encaja con la música, pero esto se hace a propósito desde la dirección.

En general, el aspecto técnico del largometraje es impecable, muy buen manejo de planos visuales y sonoros, que unidos encajan perfectamente, logrando un producto efectivo para el receptor. Mis felicitaciones y admiración para Alejandro Amenábar que siempre sabe sorprender, más aún con su primera película, de la cual debo decir que es muy buena, los premios que ganó con ella no son en vano, muy por el contrario, son bastante merecidos.



Sebastián Arcila Reinosa.
II Semestre. Lenguaje Sonoro.
Comunicación Audiovisual y Multimedios.
Fundación Universitaria del Área Andina, seccional Pereira.
2013.


sábado, 16 de marzo de 2013

Dogville, el pequeño y podrido pueblo.

Sí, en esos momentos en que volvía a traer a mi memoria las violaciones que recibió Grace como paga por su entrega, pensaba que el final era justificable, eso, contagiado por el sentimiento que es capaz de transmitir un largometraje. Luego me acuerdo de que un mal más otro mal no es igual a un bien, eso para aclarar que no tengo mi mente retorcida.

El final "justificable" al que me refiero es el de la película "Dogville" del controversial director Lars Von Trier. "Dogville" traduce "Villa del perro" en español, y vaya que está poblada de estos. En este, muy desagradable, pueblecillo fantasma, se desarrolla una desafortunada faena de la cual Grace es víctima. No contaré la historia, quien la quiera conocer, que se vea la película. Hablaré más técnica y cortamente, pues acostumbro a realizar entradas un poco extensas.

Primero, resaltar la gran habilidad de este loco, Lars Von Trier, fundador del manifesto Dogma 95, movimiento cinematográfico que exhorta a contar historias más naturales, más creíbles y con el uso más modesto posible de efectos especiales. Es admirable el trabajo de este director porque es capaz de contar una historia difícil, larga y sin muchas emociones, en un producto sencillo pero excelente. Parte de esto se debe también al buen casting... Todo un éxito.

Sonoramente no es un producto delirante, de hecho, como el producto es fiel al Dogma 95, se aplican pocos efectos especiales y musicalización posible, pero está muy bien logrado, pues esto no afecta en el desarrollo narrativo de la historia. Eso sí, todo esto hace que los actores tengan que dar lo mejor de sí, empezando que tienen que fingir hasta el abrir de las puertas, el que existan paredes, que ven al valle, que llegan de trabajar, que llegan carros de Yorkstown, que hay una mina, arbustos, nieve, sol, cielo... ¡El escenario es una bodega!

Pocas veces se escuchan unos débiles violines de fondo que edifican un buen contexto pero que no sobresalen ni son trascendentales, la musicalización es muy escasa pero como ya lo dije, pareciera no hacer falta. Los efectos sonoros son muy buenos, las puertas abriéndose, las campanitas al abrirlas, los disparos a lo lejos que oyó Tom, la campana principal del pueblo, el pueblo quemándose y los gritos de los pobres perr... ¡Digo! Habitantes de Dogville cuando eran baleados, los ladridos del perro que solo se ve al final, los arbustos que no existen, en fin... En cuanto a efectos sonoros, la película es una obra maestra, muy buen lograda.

La voz del narrador onmisciente es genial, se parece a una versión del audiolibro de El Quijote de la Mancha. Siempre contextualiza y aclara situaciones oportunamente. Nunca fastidia, por el contrario, encaja perfectamente cada que interviene. 

Lo único que no me pareció muy acorde al largometraje en general fueron los créditos, no por las imágenes que aparecieron, sino por la canción empleada. Es un cambio bastante abrupto teniendo en cuenta el resto de la película.

Quedo sorprendido con esta magna obra que Lars Von Trier ha logrado perfectamente. Tanto narrativa como sonoramente, de 1 a 10 le daría un... ¡Un momento! Creo que esta entrada ya está muy larga y prometí que sería corta. 



Sebastián Arcila Reinosa.
II Semestre. Lenguaje Sonoro.
Comunicación Audiovisual y Multimedios.
Fundación Universitaria del Área Andina seccional Pereira.
2013.

martes, 5 de marzo de 2013

De los siete demonios de Haití

Todo iba bien en la historia de Haití, todo, hasta que llegó su primer demonio, España. Este es un demonio que cambió su historia para siempre, pues “destapó la tapa” de lo que sería una olla llena de amargos acontecimientos que, a la fuerza, esta isla caribeña tendría que consumir.

Un predicador evangelista, Pat Roberson, asegura que Haití está como está, porque tienen un pacto con el diablo. Los locutores del radiodocumental “Los siete demonios de Haití”, muy hipócritamente, que se deduce por su tono de voz tintado de burla, tergiversan esta información asegurando que los demonios de Haití, no son espirituales, más bien son reales, tienen distinto rostro al que se imagina este predicador. 

Tal vez, todo hubiese sido mejor para Haití, si nunca hubiera llegado España, porque con su llegada, Haití fue sometida a una fuerte esclavitud, tanto, que al llegar las tropas españolas habían 500.000 indígenas, 20 años después, solo quedaban 30,000, 50 años más tarde, ni uno. Cifras alarmantes que describen implícitamente un primer y fulminante golpe que acabó con la población entera de la isla, todo por la sed de riquezas y conquista española. Esta es una gran desgracia, injusta además, pues estos indígenas pacíficos no tenían problema alguno con nadie, de hecho, desconocían completamente la existencia de seres humanos distintos a ellos, menos esperaban que fueran de otro color. Vaya sorpresa cuando sus inesperados visitantes, creyéndose superiores, llegaron arrasando con todo a su paso. Un total infortunio.

En el radiodocumental, se recrea de manera auditiva un ambiente que hace volar la imaginación: Caballos galopando, flautas indígenas, gritos y espadazos al aire. Estos efectos sonoros, juegan un importantísimo papel en la expresión sonora, pues mezclados con la voz dramática de los locutores y la música indígena primitiva, recrean un paisaje sonoro donde vemos la historia mientras nos la cuentan. Encontramos en nuestro inconsciente una idea lastimosa, pesarosa, alentada por una producción muy seria, que sin ser fantasiosa, nos transmite la historia de aquella triste llegada española a la isla de Haití. Cumpliendo la función de encontrar la idea interior en el inconsciente. Esto se describe mejor en el texto “El ensueño y la radio” de Gaston Bachelard. Proceso que se repite a lo largo del radiodocumental.

Francia, segundo demonio haitiano, llega para espantar al primer demonio, pero implantar un sistema de esclavitud aún peor, pues es tortuoso. Traen negros africanos a la isla, que tienen una vida útil de cinco años en las plantaciones de azúcar, morían rápidamente y por montones, para ser reemplazados por otros. De nuevo, hipócritamente, los locutores se encargan de hacer que el himno de Francia suene irónico, junto con su idealismo de libertad e igualdad, recordando que los librepensadores decían que dichos negros eran como animales, solo servían para servir, pues “no tenían alma”. Pero a raíz de este sometimiento, Haití pone su grito libertario en alto, rebelándose contra el ejército de Napoleón y triunfando, conviertiéndose en el primer país que da su grito de independencia, aunque un grito mudo, pues nadie le prestó atención.

Esto va muy bien acompañado por efectos sonoros, como látigos y gritos, también trompetas que anuncian la libertad de los negros y gritos primitivos que anuncian la victoria, además del himno de Francia que le da un increíble tinte irónico a la narración. Se logra muy bien la expresión sonora a partir de sus tres sistemas. Y se repite la sensación interior manejada por Bachelard.

A pesar de que la independencia Haitiana no tuvo acogida por parte de Europa, Haití empezó a gobernarse y hasta se distribuyeron las tierras entre los antiguos esclavos. Tercer demonio, Europa, que unida a Francia, declaró que Haití debía pagar la extravagante e injusta suma de 21,700 MILLONES de dólares actuales, por “daños de guerra”. Esto fue un balde de agua helada que cayó sobre la naciente patria, la cual pasó a ser dirigida por gobernantes europeos, que destinaban pequeñas sumas de dinero para pagar la injusta deuda, así, tendrían a Haití bajo su poder por muy largo rato.

El fascinante efecto sonoro de monedas cayendo, mientras la locutora pronuncia la abominable cifra a pagar por Haití, cumplen una función comunicativa y expresiva impresionante, y la resalto porque me impacto bastante. Sin embargo, está bien manejado el sistema expresivo del lenguaje sonoro, desde el momento en que se dice casi con orgullo que Haití empezaba a gobernarse, hasta que cae el terrible tercer demonio sobre Haití. 

Llega el cuarto demonio, Estados Unidos, que con gran astucia, paga la deuda de Haití, regalándole una peor, pues los intereses de usura eran impagables... De nuevo Haití se vio marginada ante la deuda y Estados Unidos se instauró en la isla, con la excusa de que estos negros eran incapaces de gobernarse y nunca saldrían adelante.

La voz del Estadounidense es genial, pues evoca una hipocresía desgarradora, como si los negros fueran inferiores. También el manejo del himno al principio del cuarto demonio está bien empleado, pues siempre se hace mucho hincapié en la ironía. Trayendo a colación los arquetipos de Bachelard, pues no tienen que ser descriptivos para mostrarnos la idea de ironía en el sonido.

Fracua Duvalier, quinto demonio de Haití. Médico asesino que asumió, impulsado por Estados Unidos, la presidencia de la isla. Responsable de 30,000 asesinatos y atrocidades incontables. Creador de los Ton Ton Makut. Toda su dinastía fue un plagio inmerecido para Haití, cuando su hijo llegó a Francia, fue recibido como un rey junto con su familia. Por primera vez, se hicieron elecciones democráticas en el azotado territorio de Haití.

Todo este relato es igualmente manejado a nivel audible, pues se ponen las voces de los dictadores, acompañadas de gritos y musicalización que trae una idea de destrucción, de pena. Manejando así los arquetipos de Bachelard y los sistemas expresivos del lenguaje sonoro, todo esto conjuntado perfectamente, recreando la historia en la imaginación, en la interioridad, en el inconsciente, donde según Bachelard, está la fantasía. 

Jean Betrán Aristid, fue manipulado por Estados Unidos, conviertiéndose en el sexto demonio Haitiano, pues le dio paso a un gobernante gringo, quien volvió a someter la isla a una dictadura. Después del regreso de Aristid a la presidencia, y “entrenado” por Estados Unidos, se dedicó a seguir el trabajo sucio del antiguo gobernador, quien permitió el apropiamiento de las tropas Estadounidenses en territorio Haitiano.

Voces de los dictadores, sonidos de personas como reclamando y ambientación con la música muy adecuada, propician un buen paisaje sonoro de los acontecimientos históricos e insufribles por los que pasó Haití. 

el séptimo demonio, el Fondo Monetario Internacional, que obligó a Haití a abrirse al libre mercado eliminando el apoyo a la producción nacional. Prácticamente, entrando en una quiebra, Haití se vio asolado por este sistema. 

De nuevo, acentos profundos sonoros, realizados por la música, las voces dramáticas de los locutores y los efectos sonoros se mezclan perfectamente dando un ambiente de tortura, de cansancio y provocando una impresión dolorosa y pesarosa hacia la Isla. Esto renueva la idea de Bachelard y causa admiración hacia la expresividad del lenguaje sonoro empleado en este radiodocumental, que además nos deja en suspneso, pues parece que a Haití podría llegar un octavo demonio por causa del terremoto.


Sebastián Arcila Reinosa.
II Semestre. Lenguaje Sonoro.
Comunicación Audiovisual y Multimedios.
Fundación Universitaria del Área Andina.









sábado, 2 de marzo de 2013

Los Otros... ¿Nosotros?

Resumamos esto: ¡Largometraje exquisito! Todo el tiempo estuve sumergido en la película, no quería perderme ni el más mínimo detalle, y es que está llena de detalles. 

Hay mucho de qué hablar acerca de esta gran obra de Alejandro Amenábar, pero solo encuentro cosas positivas, empezando por el casting... ¡Fabuloso! Qué bien caracterizada estuvo Grace por Nicole Kidman, y la felicitación va para todos. Los niños, geniales, los criados, perfectos... 

En términos audiovisuales, personalmente creo que esta es una obra maestra, y en términos sonoros, es una magnífica producción, pues en toda la duración de la película no me desconcentré ni un poco, nunca me exterioricé de la narrativa, todo lo contrario, cada vez me hundía más y más en ella. En gran parte, este resultado se debe a una excelente producción sonora, que a diferencia de otras películas que he visto, se encarga de compenetrarnos en la trama muy fuertemente, a medida que pasan las acciones.

Una combinación perfecta es lo que se logra en este producto, pues el sonido y la imagen se fusionan armoniosamente en todo momento, lo que hace de este, un largometraje sin mancha y ameno, aunque con grandes cargas de suspenso.

Están muy remarcados los violines en varias partes de la película, violines que con sus notas nos producen gran sentimiento, o gran suspenso, como cuando Víctor le toca la cara a Nicolas, este se pone a gritar como loco llamando a su madre, ella alertada sale corriendo para socorrerlo, en todo ese apogeo hay unos violines que nos meten tanto en el momento, que pareciera como si nosotros tuviéramos algo que ver allí. Cuando Anne posee a la Vieja, que tiene puesto el vestido con que la niña haría su primera Comunión, los violines suenan estrepitosamente y hacen que cualquiera se contraiga al ver cómo Grace quiere arrancarle la cabeza a esta Vieja que "desapareció" a su hija. 

También el piano es un instrumento fundamental, y no lo digo solo porque había uno en el salón de música de la gran casa, sino porque también es empleado en la musicalización de la obra. Como cuando Grace le dice a su marido que ella lo amaba, que eso era suficiente para ella, este hombre se pone a llorar y el piano triste hace que ese sentimiento se transmita perfectamente al espectador al punto de erizarse. También este magno instrumento acompaña el diálogo entre Bertha Mills y Grace cuando hablan de la mudez de Lydia, haciendo de este un momento importante.

Los efectos sonoros son estupendos: El techo crujiendo, las voces de los "intrusos", los sonidos inefables que nos anunciaban que algo extraño está por suceder, los llantos, los pasos y hasta los escopetazos inútiles que le quiso dar Grace a la señora Mills. Todo encaja perfectamente y no eleva la atención que va aumentando proporcionalmente con el tiempo de la película.

Ya había visto este audiovisual, pero estaba muy niño y lo único que me produjo fue un insomnio acompañado de terror psicótico, donde todo los ruidos que sonaban en mi casa de noche eran intrusos o peor aún, fantasmas que nos querían sacar como fuera de la casa. Pero esta vez, esta película me produjo una gran admiración y satisfacción. Me parece un producto fenomenal y muy recursivo... Pocos actores, pocas locaciones, muchas emociones, muchas reflexiones.

Felicito a Alejandro Amenábar por este gran producto y a todo su equipo técnico y actoral. Gracias por brindarnos un grato momento lleno de emociones bien transmitidas sonora y visualmente.


Sebastián Arcila Reinosa.
Comunicación Audiovisual y Multimedios. II Semestre. Lenguaje Sonoro.
Fundación Universitaria del Área Andina.
2013.


sábado, 23 de febrero de 2013

"Requiem por un sueño" ¿Estoy drogado?

Interesantes planos y, aunque sencillos efectos (año 2000), muy profesionales. Esta película está, en términos generales, muy bien lograda. Me llamó la atención el uso de la división en la pantalla para tener dos tomas a la vez. Es algo que en cine no se ve mucho y es un recurso bastante creativo del señor Darren Aronofsky para explicar lo que pasa sin tener que estar cortando seguidamente las tomas.

Pero vamos a lo que nos interesa, y que sin duda es importante en este producto: El sonido. Debo ser sincero y admito que en algunos momentos pensé que enloquecería, hasta pensaba que el que estaba drogado era yo. Pero hablemos de eso después. Arranquemos analizando la canción que repetidas veces sonó en la película y que se convirtió en insignia de la misma. Es la canción de apertura. Es muy dramática y sus violines son nostálgicamente atrayentes. Sin duda le he escuchado en muchos videos, especialmente caseros, de esos que montan en Youtube.com. Y al escucharla en este largometraje, me dí cuenta de su procedencia. La verdad es que le queda bastante bien.

La sonorización en general es muy buena, y a pesar del año, pienso que en la parte de sonido, el séptimo arte ya estaba muy avanzado. Sonidos como el craquear de los dientes de Sara Goldfarb, el bombillo que suena misteriosamente en una de sus muy extravagantes "trabas", los sonidos del televisor: "¡Sí, sí, apasionate, sí, sí, apasionate...", teléfonos, los sonidos delirantes de los poderosos viajes que se metían Harry Goldfarb, Marion Silver, Tyrone, y Sara Goldfarb. En resumen, los efectos están muy bien realizados y no desentonan con la imagen, ni con los momentos. Están bien combinados y camuflados con la imagen.

La musicalización no es algo del otro mundo. Es sencilla, en varias ocasiones escuché la canción que sonó al comienzo y en momentos de drama sonaban deliberadas notas de algún sintetizador, que en realidad, sí le daban más profundidad al momento. Como cuando Harry, en un baño, con su brazo devastado, llama a Marion y le dice que ese día volverá. 

Básicamente, la música juega un papel importante en la historia, lo desempeña bien y fue empleada adecuadamente. Tampoco desafina, no realza mucho su importancia, dejando que la imagen se fusione efectivamente con ella y se cree un buen producto.

Hubo un momento en especial en el que pensé que enloquecería, y es cuando le están haciendo una especia de descargas eléctricas a la madre de Harry, mientras él es llevado vertiginosamente en una camilla para que su brazo sea amputado, al mismo tiempo en que Marion estaba en plena orgía y mientras Tyrone trabajaba "como negro" en la cárcel. Van pasando casi en ráfaga todas las tomas de las distintas escenas cada vez más rápido y provocando una tensión casi diabólica. En esos momentos está sonando una canción de fondo que hace que se ericen los pelos de cualquiera y se unen al unísono los sonidos de los diferentes momentos: La sierra, los gritos de Sara, los abucheos de los pervertidos que observan a Marion, los insultos que el guardia le hace a Tyrone, las descargas eléctricas, los orgasmos, las ansias, "¿puede verme?¿Puede oírme?.. Apto para trabajar", "uno, dos... Descarga", "Todos los de Nueva York son unos tontos", etc... Es una carga sonora abrumadora y delirante. En ese momento pensé que vomitaría con Tyrone. 

El final es tormentoso y nostálgico. Y mientras la cámara se va alejando de Harry, acostado en una camilla y sin su brazo, empieza a sonar de nuevo la canción que inagura la película. Es un momento bastante triste y bien transmitido. 

Mis aplausos y respetos para todo el equipo de "Requiem por un sueño" y para Darren Aronofsky. 



Sebastián Arcila Reinosa.
Comunicación Audiovisual y Multimedios. II Semestre. Lenguaje Sonoro.
Fundación Universitaria del Área Andina. 
2013.



domingo, 17 de febrero de 2013

Acerca de Django

Western... Pistolas, caballos, desiertos, sol... ¿Qué hace de Django una película especial?

Empezando por que tiene su propia canción, que suena al inicio de la película, me parece un producto fenomenal. Son 165 minutos en los cuales todos son interesantes y cuando piensas que habrá algo de calma,  El Dr. Schultz o Django, sacan una pistola a una velocidad abrumadora y ¡BAM!

Es muy entretenida, y no hay que negar que algo exagerada en los efectos especiales con la sangre. He visto pocas películas donde la sangre haga tanto escándalo como en Django. Y es que ella (la sangre), juega un papel muy importante. Por un disparo pueden empaparse de sangre las inmaculadas flores blancas de un hermoso jardín. Puede causar asco al ser refregada sobre la cara de Broomhilda por la mano herida de Calvin Candy. Causar impresión cuando la casa de los Candies queda casi "re-pintada" por sangre después de la muerte del Dr. Schultz. Lo cierto es que rebota por todos lados.


En cuanto a sonido, para mí es todo un éxito. Habían momentos en los que empezaba a sonar alguna canción que comenzaba a sumergirnos más en la escena y de un momento a otro y sin más ni más, se pausaba  abruptamente. Cambiaba de escena sin alguna disminución delicada de la canción. Nada... Solo pasaba y ya. Pero eso le da un tremendo ritmo, hasta gracioso, al desarrollo de la película. Además, es impresionante que la música nunca desentonara o hiciera parecer extraña alguna escena con ese tipo de cortes. 


Hay un momento en el que suena un rap que pareciera no tener nada que ver con el western, pero realmente hace que esa escena en la que Django es todo un asesino, parezca emocionante y lo haga quedar por los aires.


Muchas cámaras lentas emocionantes y aceleradísimos acercamientos dramáticos a los rostros de los personajes, le dieron un sello excepcional a este largometraje. Pero no cabe duda de que el sonido es lo que lo hace especial. Hay muchas escenas donde, por lo general, debería de sonar alguna canción que acompañe una balacera o un tiroteo impresionantes, pero no hay nada. Solo los gritos de los abaleados retorciéndose agonizantes en el piso todo ensangrentado. Y momentos en los que, por la canción, la muerte parece un juego, algo divertido, no algo impresionante. ¿Cómo es posible? ¡Si se están muriendo! Pues he ahí el magnífico e importante papel que juega la musicalización de una película. Es como lo que determina la acción y el ritmo a lo largo de las escenas.


Sin duda, saco grandes conclusiones sonoras de esta película. Y noto el significativo sello que Quentín Tarantino plasmó en ella. En tres palabras: Muy buena película.



Sebastián Arcila Reinosa.

Comunicación Audiovisual y Multimedios. II Semestre. Fundación Universitaria del Área Andina. Lenguaje Sonoro. 2013.